|
Llena pues, de palabras mi locura o déjame vivir en mi serena noche del alma, para siempre oscura.
|
OBRA POÉTICA La mayor expresión del autor se encuentra en su poesía "neopopular", está también sometido a un fuerte sentimiento de alienación que encontró en el surrealismo su mejor posibilidad de desarrollo. Lorca fue un exigente poeta que nunca permitió que su honda pasión- fue, quizá, uno de los más humanos integrantes de la generación del 27- ahogase el rigor de una técnica aprendida de la "poesía pura". Entre sus obras encontramos muy distintos temas y estilos, desde los trabajos más sencillos a los más maduros. Libro de poemas (1920) reúne sus primeras composiciones, muy variadas y marcadas por la presencia del amor y del sexo, característica de toda su producción. En 1921 el autor ya había rematado uno de sus grandes libros, Poema del cante jondo, aunque no se publicó hasta 1931; su principal acierto es el pleno acercamiento a la realidad andaluza y su interpretación en clave lírica, adaptando a la poesía la vida condensada en el cante jondo, expresión del sentimiento de dolor vital de todo un pueblo. El interés de Lorca por la música tradicional es patente en muchos de sus libros, de esta época podemos recordar Canciones (1927), cuyas fuentes hallamos en Lope de Vega y, entre los contemporáneos, en Alberti. Romancero gitano (1928), una de las obras más difundidas de Lorca, marca el inicio de su etapa de madurez. Su sentido y alcance metafórico ponen en relieve el primitivismo de ese mundo simbolizado en el gitano, figura que, rodeada de otras a las que se asocia- la violencia, la muerte, la sangre, etc. - le sirve al poeta como símbolo de un mundo mítica hostil a las convenciones y a lo artificial que se pretende recuperar mediante la poesía. Como ejemplo de su época de madurez podemos nombrar a su obra Poeta en Nueva York, compuesto a raíz de su estancia en Estados Unidos y que nunca fue publicado en vida de Lorca. Poeta en Nueva York quizá sea el más complejo de sus libros, surgido de una crisis personal en la que hubiera podido confluir razones sentimentales -agravadas por su inseguridad sexual- y artísticas. Su radical surrealismo nada tiene que ver, por tanto, con el modelo francés, pues nace de su entrega a una emoción pura y descarnada que no se abandona al inconsciente. Junto al amor y la muerte, existe en Poeta en Nueva York una fuerte presencia del tema de la soledad, asociado a la vida en la gran ciudad deshumanizada, símbolo de la opresión y la angustia. Los últimos libros de Lorca, compuestos cuando se encontraba absorbido en la producción teatral, son obras en tal grado intimistas que resultan casi impenetrables, pero también misteriosamente bellas. Entre sus últimos poemas sobresale el Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, considerado su gran obra de madurez expresiva, que sabe revestir de tono épico el rito del toreo y la idea de la muerte como consagración del matador. De ésta época son también el Diván de Tamarit, vinculado formalmente al mundo oriental y cuyo tema central es un amor fugitivo, doloroso y amargo; y los "Sonetos del amor oscuro", publicado muy recientemente y sobresalientes por su clima de angustia y desasosiego en el tratamiento del tema del deseo homosexual. PRODUCCIÓN DRAMÁTICA El abandono prácticamente total por parte del autor en cuanto al género lírico y su dedicación casi exclusiva al teatro en sus últimos años de producción literaria, posiblemente respondía a la necesidad de Lorca de producir una literatura más cercana al hombre de carne y hueso. Por eso su producción dramática es esencialmente conflictiva. Plantea problemas humanos de alcance universal; en el mundo dramático lorquiano existen -de forma más evidente que en su poesía- dos planos de existencia enfrentados; uno íntimo y subjetivo, lírico y sin fronteras; y otro exterior, represivo en su convencionalidad. La transgresión de las normas impuestas por éste es la única forma de liberación, pero implica necesariamente la muerte, la soledad o la frustración, que marcan con un característico matiz trágico la dramaturgia lorquiana. Entre sus primeras piezas encontramos, en gran parte, obras menores (de escasa relevancia frente a las de sus últimos años). Mariana Pineda (1925) fue su primer éxito dramático, una pieza de fondo romántico e histórico cuyo verso recuerda aún al modernista. Otras dos obras, consideradas ya de madurez, una de ellas es La Zapatera Prodigiosa (1926 y 1933), en ella la oposición entre deseo y realidad da lugar a una pequeña tragedia que acierta en el uso de la prosa y del verso con un fresco lenguaje popular; junto a ella podemos situar Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores (1935), que plantea un tema similar al de sus tres grande "dramas de la tierra española" (la frustración del amor por las convenciones sociales) desarrollándose a principios de siglo en un ambiente provinciano donde la hipocresía y la guarda de las apariencias marchitan al amor. Antes de llegar a sus obras más maduras, pasemos por su teatro surrealista: El público(1930), desconocida hasta hace pocos años, está dominada por imágenes y símbolos eminentemente íntimos y destaca por su sinceridad y valentía en la defensa de la pureza de la homosexualidad si está presidida por el amor; por su parte, Así que pasen cinco años(1931) parece desarrollar el tema del paso del tiempo y de su derroche por el hombre, a quien la muerte le sorprende irrealizado. Y llegamos, por fin, a sus más maduras obras, la "trilogía dramática de la tierra española". Se trata de Yerma, Bodas de sangre y La Casa de Bernarda Alba. Parece que, efectivamente, Yerma y Bodas de Sangre fueron pensadas como parte de una trilogía sobre la sociedad española, aunque no fue así con La Casa de Bernarda Alba. hoy suelen agruparse por ser las que mejor desarrollan dramáticamente el tema de la oposición y el enfrentamiento entre el deseo de libertad y fuerzas represivas. De estas tres obras mayores lorquianas quizá sea la más vigorosa Bodas de sangre (1933), drama naturalista en el que se nos ofrece una cruda estampa de los instintos y deseos más elementales del ser humano. Bodas de sangre es la historia de un amor que acaba en tragedia a causa de su imposible realización en unas estructuras sociales peculiares: las de la Andalucía gitana, un mundo cerrado poseído por fuerzas extrañas e irracionales, por fuerzas telúricas de valor simbólico. Por su lado, Yerma (1934) es una tragedia del amor frustrado, el drama de la mujer infecunda cuyo obsesivo deseo de proyección amorosa en un hijo torna el amor por su marido en una odio irracional. Su desarrollo fundamental monológico le confiere a Yerma un matiz especial, pues casi todo el peso recae sobre la protagonista, mientras que el resto de los personajes actúan casi como un toro. La Casa de Bernarda Alba (1936) es, de estas obras, la que presenta una forma más realista; aunque existe también en ella una dimensión simbólica-una "poesía que se levanta del libro y se hace humana", como Lorca exigía del teatro- La Casa de Bernarda Alba casi nos parece un drama rural-un "drama de mujeres en los pueblos de España", como reza el subtítulo- que nos ofrece los rasgos más marcadamente "sociales" de los últimos años de producción lorquiana. Bernarda, una mujer autoritaria que ha enviudado por segunda vez, se enclaustra en su casa con sus cinco hijas para guardar un riguroso y severesísimo luto. En la casa, verdadero universo cerrado, se desarrollará toda la acción, dominada por el silencio y el ocultamiento que impone su poder tiránico. Las únicas referencias al mundo exterior serán las noticias que la Poncia, sirvienta de Bernarda, traiga del pueblo malediciente e hipócrita, como los habitantes de la casa, y, sobretodo, Pepe el Romano, auténtico catalizador de la acción a pesar de no aparecer nunca en escena. De él, de este gañán-símbolo poético del "macho" se enamoran todas las hijas de Bernarda, pero sólo Adela, la menor, lo conseguirá: ella es la rebelde, la que se enfrenta a la autoridad, a las convenciones y a la represión moral de su madre y del pueblo; y también la que muere, suicidándose, a causa de la doblez de quienes le rodean. |
|
|