
urante la etapa del autor en el Instituto de Granada, lo único que realmente le importaba era la música. Muy conscientes de su innato talento musical, sus padres le habían buscando un profesor de piano al poco tiempo de llegar a la ciudad. Unos años después se encarga de su formación un viejo compositor fracasado pero excelente profesor y buen pianista, Antonio Segura Mesa. Gracias a éste Lorca adquiere una técnica pianística realmente apreciable, compone varias pequeñas partituras y se inicia en el estudio sistemático de la música folklórica.
Federico progresa tan deprisa que Segura llega al convencimiento de que su discípulo puede tener carrera musical profesional. Pero al morir el maestro en 1916, los padres de Lorca se oponen tajantemente a que su hijo mayor se embarque en una aventura tan arriesgada, insistiendo en que su obligación, primero, es conseguir su título universitario.