Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
era un peje espada mal barbado...



haz clic para ampliar



haz clic para ampliar

Complejos

ederico García Lorca era un gran poeta, sí. Pero ante todo, era una persona, y como toda persona, tenía problemas, problemas personales que podrían relacionarse quizá con algunos defectos o peculiaridades que convirtiéronse o pudieron haberse convertido en esa sombra que persigue a muchos de nosotros, los complejos.

Según Valdivieso Miquel, el hecho de que Federico no contara con un estrecho lazo con sus padres, sobretodo con su madre (quizá por no haber sido amamantado por ésta), dio lugar a que el autor fuera un niño abandónico. De acuerdo con sus palabras:

"Abandónico no es lo mismo que abandonado. Aunque el poeta no fuese totalmente abandonado por su madre, fue dejado con una madre sustituta, eso comporta que Federico sufra el sentimiento continuo de inseguridad (...) En ocasiones, estos niños reaccionan con agresividad y negativismo, pero lo más frecuente es que sean insaciables de amor y de atención, y ésta fue la tónica general del comportamiento de Federico".

Y, probablemente, el señor Miquel tenía razón, pues hay hechos que apoyan de forma total su teoría, como la patética imagen del niño abandonado que se refleja insistentemente en la obra del poeta. En Impresiones y paisajes (1918) nos encontramos ante unos desgraciados huérfanos que son encerrados en un hospicio de Galicia, también en su poema Canción menor (1920) percibimos muy claramente ese factor:

Daré todo a los demás
y lloraré mi pasión
como un niño abandonado
En cuento se borró.

Valdivieso cree, incluso, que este sentimiento de niño abandonado pudo haber dado origen a su evolución hacia la homosexualidad.

LAS PIERNAS

El poeta tenía los pies absolutamente planos y, además, la pierna izquierda algo más corta que la derecha, defectos que eran, sin duda alguna, congénitos y que, además, prestaban a su andar un estilo muy especial, un balanceo que lo caracterizaba y que seria evocado más tarde por algunos de sus numerosos amigos, Emilio Garrigues, entre ellos:

"Cualquiera que le haya conocido recordará como compensaba la torpeza de sus piernas con su supercarga, una alta tensión somática, explotando al máximo la capacidad expresiva del busto, las manos, la frente, el entrecejo y, naturalmente, de la mirada".3

En un poema juvenil, Lorca se queja de sus "torpes andares", posiblemente aludiendo la anterior deficiencia, pues lo considera motivo suficiente para ser rechazado en el amor.

HABLAR

Solía contarse que el poeta había tenido, en su más tierna infancia, dificultades para hablar y que no supo articular bien las palabras hasta los tres años, aunque a pesar de haberse dicho no hay ninguna prueba que verifique los rumores. Es más, su hermano Francisco declaró que, según le había contado su madre acerca de los primeros años de vida de Federico, el poeta habló precozmente.

EL COLEGIO

haz clic para ampliarDurante los tiempos de estudiante de Lorca, en España, los padres acomodados solían enviar a sus hijos a colegios privados donde se reforzaba la enseñanza oficial impartida en los institutos. Federico García Rodríguez no quería que sus hijos Federico y Francisco estudiasen con los curas. De haber sido así, seguramente les habría mandado al cercano colegio de los Episcolapios donde asistían muchas de las "familias bien" granadinas. García Rodríguez optó por mandarlos con un pariente de su mujer, Joaquín Alemán, que llevaba un pequeño establecimiento laico llamado (engañosamente) Colegio del Sagrado Corazón de Jesús. La carrera de Federico en el Instituto de Granada no fue brillante -la de su hermano Francisco, sí- a pesar de las exigencias constantes de su madre, Vicenta Lorca. Se sabe, además, que en una de las clases a la que asistía tuvo la mal suerte de encontrarse a un profesor machista, y que algunos compañeros, considerándole poco varonil, decidieron llamarle Federica, lo cual, seguramente, acentúo el sufrimiento de aquél muchacho recién llegado de la Vega.

RELIGIÓN

El Lorca adolescente se refleja en textos como el siguiente. Durante su época de rebeldía contra el Dios del Antiguo Testamento.

(*)

Éste es el reino del dolor
Y no existe el Dios de Amor
Que nos pintan.
Contemplando los cielos
Se adivina el imposible de Dios,
Dios que es eterno mudo,
Dios inconsciente, rudo,
El abismo.
Que habita en los cielos, es injusto.
Trueno sobre los buenos,
Truena sobre los malos,
Inclemente ...

*Un tema con variaciones pero sin solución 17/9/1917

En una de las "místicas" Lorca se pregunta.

"¿No pudiera ser que fuéramos creados para servir de juguetes al Altísimo?"

Juzga contundente el testimonio de la Biblia al respeto.

"Parece -medita- que estamos destinados a movernos por las manos del Dios inflexible que nos tiene para su reír como metidos en una jaula"

Para Lorca, el cristiano, siempre temeroso de "la leyenda del castigo eterno" que le puede caer encima, es incapaz de amar sinceramente a este Dios de la "suprema inflexibilidad".

Al Dios del Antiguo Testamento, que ha hecho un mundo donde el sufrimiento es norma, no está dispuesto a perdonarle el Lorca adolescente. Para el poeta, este Dios es tan nefasto que hasta odia a su propio hijo ( en la obra Jehová, por ejemplo, hace que un ángel se dirija a Dios como a un loco).

Pero Cristo, a quien Lorca llama "socialista divino", no es ningún loco, sino la expresión suprema de la caridad, la piedad y la compasión. Lorca ha perdido su fe en el Dios cristiano pero no su profunda compenetración con el Jesús amigo de los enfermos, los débiles, los tullidos. (¿Los homosexuales?)

mapa web girar página