La Red entra en la Educación
La preocupación por introducir las nuevas tecnologias con fines
pedagogicos en los centros escolares es prácticamente unánime entre
el profesorado. La prisa por encontrar una respuesta sobre cómo
se puede llevar a cabo obedece a que la Red se ha metido en la educación,
sin darle a ésta tiempo a reaccionar, a través de la multitud de
información al que tienen acceso los alumnos a través de ella.
Los expertos aseguran que es imprescindible introducir Internet
dentro de las clases para poder desarrollar una nueva pedagogía
adaptada a esta herramienta. Un gran programa de formación al que
tengan fácil acceso todos los docentes españoles es otro de los
requisitos que señalaron la pasada semana los profesionales en el
I Congreso Internacional de Educared, organizado por la Fundación
Encuentro y la Fundación Telefónica y en el que participaron más
de 1.600 docentes de toda España.
El catedrático de Psicología de la Educación de la Universidad
Complutense, Jesús Beltrán, advirtió de que "toda la tecnología
y especialmente Internet, tiene un gran poder, pero no es más que
un instrumento, y lo importante es qué sabe hacer el profesor o
el alumno con él". Beltrán y otros expertos, como Domingo Gallego,
de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, así como numerosos
profesores de secundaria que participaron en las exposiciones de
proyectos y debates dibujaron el panorama actual y los problemas
con los que se enfrentan. Éstas son sus principales conclusiones.
Nueva pedagogía. Si no se ponen las nuevas tecnologías al
servicio de una pedagogía adaptada a la nueva situación y sólo se
traslada la forma de enseñar actual, Internet puede no cambiar nada
la educación. Así ocurrió con otras tecnologías que se han acercado
a la ella como el ordenador, la televisión o la videoconferencia.
Práctica educativa. El diseño de la nueva pedagogía se debe
hacer desde la práctica educativa. La información de Internet, la
conexión entre aulas de diferentes escuelas en tiempo real y el
uso de videoconferencias en las propias pantallas del ordenador
son algunas de las herramientas que cambiarán el papel del profesor
y del alumno, su relación y el tipo de clase que se puede impartir.
Formación del profesorado. Es necesario hacer un mayor esfuerzo
de formación del profesorado. Las iniciativas están muy dispersas.
Hay que atender las necesidades con proyectos globales que agrupen
a todas las comunidades en los que se enseñen desde a los rudimentos
para manejarse en Internet, la utilización de buscadores, imágenes,
sonidos y otras herramientas que se encuentran en la Red hasta cómo
hacer el diseño educativo basado en ellas.
Internet en el aula. Internet se debe introducir en cada
clase. No basta con que se encuentre en las aulas de informática
de los centros porque esto hace que se infrautilice la Red, que
se use sólo para que los alumnos naveguen por ella un par de veces
a la semana. Sólo si se introduce en las clases se utilizará con
fines pedagógicos. Esto requiere un esfuerzo por parte de las administraciones
de hacer un análisis de cada centro y proporcionar un ordenador
conectado a Internet en cada clase.
Jefe de tecnología. Es preciso crear un departamento de
recursos tecnológicos en los centros e incluir en el organigrama
de los centros la figura del jefe o responsable de tecnología reconocida
por la Administración, al igual que el jefe de estudios o cualquier
otro responsable de cada centro, con una jornada laboral específica.
Concepto de aprendizaje. La Red ofrece una ocasión para
rediseñar en qué consiste aprender y de encontrar nuevas formas
de aplicar, transferir y relacionar conocimientos.
Desfase educativo. Los profesores y alumnos empiezan a estar
situados en un contexto tecnológico que los envuelve y que va a
afectar al ritmo y la calidad de la enseñanza y el aprendizaje.
Si no se adapta la educación a esta situación, se puede dar un desfase
educativo impresionante: que el niño se sienta natural en ese contexto
educativo y el profesor no. Ese desfase puede estarse notando ya
en las escuelas.
Potenciación de destrezas. Las nuevas tecnologías pueden
ayudar a desarrollar las destrezas y el potencial de cada estudiante.
No se sabe hasta qué medida puede ayudar Internet a desarrollar
la capacidad de creación o de crítica.
Aulas abiertas. Se abrirán las puertas de las aulas. Los
profesores son los únicos profesionales que trabajan a puerta cerrada
sólo con sus alumnos sin que nadie les vea actuar. Internet servirá
para ver lo que se hace en un aula y compararlo con lo que ponen
en marcha los demás, permitiendo entrar en una comunidad viva de
aprendizaje. La resistencia de algunos profesores a este cambio
se pueden vencer si se les proporciona una formación adecuada.
Dificultades técnicas. Los profesores se encuentran permanentemente
con dificultades técnicas que son incapaces de resolver. Sería preciso
crear un servicio de asesoramiento, como existe en las empresas,
así como tarifas especiales de conexión a Internet para los centros
como ya existe para los centros apuntados a algunos proyectos, como
el de Educared.
El País 22/01/2001