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Educación e informática |
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¿Qué tiene que ver todo esto de la Revolución Industrial con el título de esta comunicación? Pues si lo pensamos, veremos que mucho. Estamos inmersos en una nueva revolución: la de la Información. Tanto es así que hoy en día ya no se habla de informática y de comunicación como dos cosas separadas si no que ya se utiliza el término Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC). Esta nueva revolución tendrá, como todas, consecuencias imprevisibles en los diversos ámbitos de nuestra sociedad. Y la educación no quedará al margen de estos cambios. Al contrario, será uno de los sectores que cambiará más profundamente. Quizás si hoy en día apareciese un discípulo de Aristóteles en una clase no encontraría grandes cambios en los métodos de transmisión del conocimiento. En cualquier caso, lo que si es evidente es que, en pocos años, la cantidad de información que recibimos se ha visto incrementada notablemente y la forma de transmisión se está transformando en multimedia (combinación de textos, sonidos, imágenes y vídeo). Los niños y los jóvenes son los más receptivos y adaptables a estos cambios, como pasa con todas las novedades (os propongo ahora que pensemos y veamos quién aprende antes el funcionamiento de un mando a distancia, ¿cualquiera de los que estamos aquí o cualquiera de los niños de 5 años que tenemos en las escuelas?) Nos encontramos alumnos de Bachillerato que nos dicen: "en una página web puedes expresar todo aquello que en el papel nunca has podido: tu voz, música, animaciones, vídeos, ..." Otros alumnos más jovencitos: "hacer mi página web me da vergüenza porque todo esto lo puede ver todo el mundo." Y hasta una alumna de ESO con problemas de integración en el aula: "como mola profe, ayer estuve viendo con mis padres en Internet lo que estamos construyendo". Son tres ejemplos, en etapas educativas muy diferenciadas, del cambio educativo que se está produciendo y de la elevada sensibilidad que las nuevas generaciones tienen por las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación). Este gran interés y facilidad de adaptación de los niños y los jóvenes con las TIC nos puede llevar, si no se toman las medidas adecuadas, a una situación que no se había producido nunca: que los alumnos dominen las nuevas herramientas de trabajo y que los educadores no las dominen. Esto puede parecer muy increíble, tanto como que empresas muy valoradas en bolsa están técnicamente en situación de bancarrota. Las nuevas tecnologías nos traen, de hecho, un cambio total en los esquemas de trabajo. Y tenemos que ser capaces no sólo de adaptarnos a estos cambios sino de anticiparnos, de preverlos, en definitiva. Un ejemplo muy sencillo: en un trabajo mecanografiado en un ordenador, un profesor observa que casi no hay faltas de ortografía. ¿Es una garantía de que el alumno sabe mucha ortografía? La respuesta, evidentemente, es que no; es el ordenador el que tiene un diccionario. ¿Quiere decir esto que ya no hace falta enseñar ortografía? La respuesta, no menos evidente que la anterior, es que tenemos que seguir enseñando ortografía y que hay excelentes herramientas para hacerlo. Herramientas tan sencillas como que los alumnos envíen correos electrónicos a sus maestros. A un alumno que se le propone esto, generalmente le entran unas ganas enormes de escribir: nos habíamos propuesto sólo hacer ortografía y sin proponérnoslo nos encontramos que estamos recuperando un género literario muy olvidado hoy en día: la carta. Decíamos antes que hacían falta medidas para afrontar con éxito la Revolución de la Información. Hace unos meses, un grupo de profesores y maestros (ahora ya somos más de 400 en toda Cataluña) nos constituimos en una asociación justamente con este objetivo. Y lo hicimos precisamente rompiendo esquemas: nuestra asociación nació a través de Internet y tiene el origen en las comarcas de Gerona. Cuando uno piensa en una asociación profesional en Cataluña, se la imagina con un local social en Barcelona, reuniones allá, etc. Pues no, antes todo el contrario; personas de todo el País, reuniones vía chat, local social simbólico en un pueblo del Ampurdán, etc. Una muestra más del cambio de la Revolución de la Información. Desde nuestro colectivo pensamos que para afrontar con éxito este gran cambio hace falta introducir las nuevas tecnologías como una herramienta más en todas las etapas educativas, generalizar su uso y asegurar el acceso de todos los alumnos; enseñar a los alumnos a escoger la información de calidad; formar todo el profesorado en la utilización de las nuevas tecnologías; garantizar que todas las escuelas tengan un acceso a Internet de calidad (el que tenemos hoy en día provoca bastantes problemas); aumentar las dotaciones a las escuelas (estamos en una ratio de 20 alumnos por ordenador y los países más avanzados están en 6 por ordenador); dar un mayor apoyo técnico a las escuelas (hoy sólo lo tenemos si las máquinas se averían, pero no hay para sistemas operativos, programas, etc.) y, finalmente, unas mejores condiciones de trabajo para los docentes responsables de los equipos informáticos (hacen falta más horas de dedicación, ...) Sabemos que para llevar a término estas propuestas hacen falta grandes inversiones. Pero a Cataluña y también al resto de España no les queda otra alternativa si quieren seguir teniendo un buen papel en la Europa del siglo XXI. Y por otra parte, ninguna familia con sentido común regatea dinero en la educación de sus hijos. ¿Qué mejor inversión que ésta? AEIC
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